Merlier arruina la fiesta de Philipsen con un misil en Burdeos
Alpecin-Deceuninck puso a cinco corredores a trabajar para dejar a Jasper Philipsen en la posición perfecta, pero su costoso tren de lanzamiento terminó allanándole el camino a otro velocista. Tim Merlier calculó su aceleración de manera brillante, superó con contundencia a sus rivales y conquistó una victoria incontestable en Burdeos. Philipsen solamente pudo ser quinto, un resultado doloroso después de que su equipo hiciera prácticamente de todo salvo extenderle una alfombra roja.
El desenlace volvió a demostrar que la superioridad numérica sirve de poco cuando falla la ejecución final. Merlier mantuvo la paciencia mientras Alpecin iba consumiendo a sus corredores y lanzó su esprint justo cuando realmente importaba. En cuanto encontró espacio y la velocidad se disparó, el belga no dudó: un misil perfectamente calculado fue suficiente para desbaratar toda la operación de Philipsen.