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Alpe d’Huez Cierra Sus Carreteras Ante Una Avalancha De Aficionados

24 Jul 2026

Alpe d’Huez ha quedado prácticamente inaccesible por carretera ante la llegada de miles de aficionados para presenciar el inédito doble final del Tour de Francia. La saturación del tráfico obligó a adelantar las restricciones en el principal acceso desde Bourg d’Oisans, convirtiendo la aproximación a la estación en un espacio reservado para la carrera y los espectadores que ya se encuentran en la zona.

La D211, la célebre carretera que contiene las 21 curvas de la ascensión, permanece cerrada en ambos sentidos para los vehículos a motor y las bicicletas durante el periodo principal de restricciones. El acceso a la estación solo estaba garantizado hasta la noche del jueves y la circulación normal no se recuperará hasta después de la segunda llegada del sábado.

La medida responde a un fin de semana sin precedentes en esta montaña. La etapa 19 termina después de completar la subida tradicional, mientras que la etapa 20 regresará a Alpe d’Huez al día siguiente tras un recorrido mucho más duro por la alta montaña y el Col de Sarenne. Los seguidores comenzaron a ocupar las cunetas con varios días de antelación, llenando las zonas de estacionamiento y las curvas más populares.

Las autoridades locales recomiendan dejar los coches lejos de la ascensión y utilizar la red de telecabinas, telesillas y senderos peatonales. También existen limitaciones de aparcamiento y cortes en otras carreteras del valle de Oisans, por lo que se aconseja viajar con suficiente margen y respetar las indicaciones de la policía y la organización.

La enorme asistencia promete el ambiente espectacular que caracteriza a Alpe d’Huez, especialmente en la curva de los holandeses y durante los últimos kilómetros. Al mismo tiempo, plantea un importante reto de seguridad: los servicios de emergencia, los vehículos de carrera y los residentes necesitan conservar espacio para desplazarse por una montaña que ya está saturada.

Para los ciclistas, la carretera cerrada se convertirá pronto en un pasillo de ruido y color. Para los aficionados que todavía intenten llegar a la cima, el mensaje es claro: la última parte del desplazamiento tendrá que realizarse sin coche y, en muchos casos, caminando.