
El Tourmalet estalla: Pogačar destroza el Tour y deja a Vingegaard boqueando
Tadej Pogačar no se ha limitado a ganar hoy la etapa 6 del Tour de Francia: la ha hecho pedazos. En las legendarias rampas del Col du Tourmalet, el esloveno firmó una demolición en solitario que convirtió una etapa de montaña de 186,2 km entre Pau y Gavarnie-Gèdre en un espectáculo de destrucción unipersonal, y de repente este Tour empieza a parecer menos una competición y más una coronación.
El destrozo ya estaba hecho en el propio Tourmalet: 17,1 brutales kilómetros al 7,3%, de esos puertos que no se limitan a separar a los corredores, sino que los interrogan uno a uno. Al llegar arriba, Pogačar ya había pasado la carrera a cuchillo. Voló en solitario hasta la meta de Gavarnie-Gèdre en 4:32:07, cruzando la línea con la cara de quien apenas ha sudado mientras todos los demás se desmoronaban en tiempo real a su espalda.
Jonas Vingegaard intentó responder, como siempre hace, pero esta vez ni su característica garra bastó para cerrar la brecha: entró a 2:38, aislado y expuesto. Detrás, un grupo perseguidor todavía aturdido, con Remco Evenepoel, Isaac Del Toro, Florian Lipowitz, Juan Ayuso y la joven promesa Paul Seixas, cruzó junto, cediendo un doloroso 2:57, sin poder tocarle ni un pelo al máximo aspirante al maillot amarillo.
Y la clasificación general empieza a tener un aspecto siniestro. Pogačar manda con una renta de 2:42 sobre Vingegaard y más de 3:20 sobre el resto del grupo perseguidor, y si la jornada de hoy sirve de indicio, el resto del Tour podría quedar en un mero trámite. Los Pirineos ya han hablado: ahora mismo, este Tour es de Pogačar para que lo pierda.